El peligro está en el aire

El polvo del Sahara no tiene distinción. Afecta a grandes y pequeños cada vez que impacta de manera negativa el medio ambiente. “La presencia de estas partículas en el aire no es algo tan ligero como a veces se quiere aparentar. Estemos prevenidos, hagamos consciencia, pues esto puede provocar problemas respiratorios muy fuertes, y acentuar la gravedad de quienes de por sí, sufren de ellos”, así lo manifiesta Rodolfo Méndez, neumólogo venezolano experto también en temas del medio ambiente.

Explica que por ejemplo, las personas que sufren de asma o rinitis, no importa la edad, tienden a presentar episodios crónicos cada vez que el polvo sahariano pone en peligro la salud de la gente. Ante esa realidad, aconseja el especialista, hay que tomar medidas que incluyen el uso de mascarillas para exponerse al exterior, tener a mano la medicación indicada si se tiene algún tipo de males respiratorio, evitar el ejercicio al aire libre e ingerir abundantes líquidos.

En lo que respecta a los niños y ancianos, Méndez advierte que por su vulnerabilidad es importante tomar precauciones más drásticas, pues se debe evitar que se deshidraten debido a que esto puede ocasionar que estén más expuestos a cualquier afección. “De manera particular, recomiendo mantener las ventanas cerradas, y evitar a toda costa tener contacto con los pequeños una vez salgamos. Lo prudente es bañarse luego de salir para cargar a los bebés, ya que pueden quedar partículas de polvo en la ropa y pegársele al infante”, puntualiza.

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